La pereza anda tan despacio que la pobreza la alcanza enseguida
Lo que hagas por otro que ese otro pueda hacer por sí mismo, lo hace inútil
El cansancio ronca sobre los guijarros, en tanto que la tarda pereza halla dura la almohada de pluma
Ganarás el pan con el sudor del de enfrente
No hay ningún camino que no se acabe, como no se le oponga la pereza y la ociosidad
La oxidación por falta de uso gasta mucho más las herramientas que el propio trabajo.
El hambre espía en la casa de los pobres, pero si la habitan personas trabajadoras, no se atreve a entrar.
El camino hacía la riqueza depende fundamentalmente de dos palabras: trabajo y ahorro.
Si el hombre alcanzara la mitad de los deseos que tiene, redoblaría sus inquietudes.
Sólo el hombre íntegro es capaz de confesar sus faltas y de reconocer sus errores.